FLORENCIO VARELA NO APRENDE



La prueba Aprender, que se mostró casi como único logro en educación por el hoy ex ministro en campaña, Esteba Bullrich. Fue realizada en octubre del año pasado, generó mucha polémica entre gremios y padres que se oponían a la misma. Los sindicatos calificaron el oprativo de “descontextualizado” y de tener “sesgo tecnocrático”. En ese sentido, habían alertado que el examen no reflejaba los “contextos” de los chicos y su organización fue de manera “inconsulta”.

Lo que quedo en evidencia son las desigualdades entre los estudiantes.De acuerdo a los resultados de la evaluación que incluyó a 1,4 millones de alumnos de 30 mil escuelas públicas y privadas en todo el país, el 40% de los alumnos de sexto año del secundario en la provincia de Buenos Aires tuvo rendimientos por debajo del básico. Pero, ¿cuáles son los municipios más comprometidos con la suma, resta y ecuaciones derivadas?

Al frente del ranking matemático, con los números más comprometidos está el partido de Pinto, de 12 mil habitantes, donde el 62,4% de los alumnos está por debajo del nivel básico de conocimiento, muy lejano de la media provincial. Le siguen en esta lista negativa Florencio Varela (60,2%); General Alvear (58,8%); Tapalqué (57,5%); Dolores (57,2%); Alem (56,2%); Lavalle (55,8%); Berisso (54,9%); San Vicente (53,4%) y José C. Paz (53,2%).

El oficialismo plantea este tema cargando la responsabilidad sobre los docentes y de alguna manera mellar a sus organizaciones. ¿Pero si la culpa fuese de las matemáticas?. Este es un tema que hasta las autoridades de provincia y nación se niegan a tratar.

 En medio de una parafernalia mediática y con los opinadores nostálgicos escupiendo micrófonos, se dispuso todo el arsenal para –una vez más– culpar a los docentes no sólo de brutos y vagos, sino también esta vez de boicoteadores (porque, como dice el mandamiento-corolario, “por algo será”: algo deberá estar ocultando el docente que quiere evitar ser evaluado).
 
En algunos portales realizados por docentes el tema fue abordado en distintos posteos. Un ejemplo es el portal Fue la pluma, que abordo desde la mirada docente la consulta del gobierno. 

En ese sitio el tema es tratado por los docentes sin encontrar eco a sus palabras, hay quienes sostienen que las pruebas standarizadas con multiple choice colisionan frontalmente no sólo con las más básicas nociones sobre teoría pedagógica, sino también con lo que los propios Diseños Curriculares recomiendan para las formas de evaluación. ¿De qué se tratan? De evaluar contemplando un proceso: se parte de un diagnóstico, se trazan objetivos de corto, mediano y largo plazo, y estrategias para cumplirlos. 

La prueba multiple choice sólo puede recoger un saber enciclopedista y habilidades de memorización acrítica. Si bajo ningún concepto se puede pretender esto del sistema educativo, entonces, ¿Cuál es el objetivo de utilizar estas metodologías en algo que supuestamente tiene que brindar información confiable sobre “nuestros chicos”?

Sobre las preguntas de contexto, que indagaban acerca de la nacionalidad de los padres de los alumnos o si son beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, ¿Qué intenciones guarda? ¿Por qué no utilizar otros canales para obtener esta información, que puede cruzarse con ANSES y con el Registro de las Personas? Es entendible que el Estado quiera obtener esta información para el desarrollo de sus políticas, pero ¿Por qué preguntárselas a los alumnos?

Otra línea tiene que ver con la convivencia escolar: se les pregunta, por caso, si las clases se interrumpen regularmente, si los docentes se enojan con ellos, o si las clases de matemática son divertidas. 
Nuevamente: si el Ministerio de Educación quisiera indagar acerca de las condiciones en las que se desarrollan las clases pueden venir cuando gusten a la escuela, u organizar encuentros de docentes donde se trabajen encuestas acerca de los condicionantes del acto educativo.

Parecería que hay una voluntad explícita de evitar la intervención docente, o el contacto directo entre los funcionarios políticamente responsables del sistema y sus agentes de trinchera. ¿Por qué se opta por saltearlos? Esto nos lleva al siguiente punto.

La Alianza Cambiemos se ha dedicado solamente a diseñar una única línea educativa positiva: la evaluación. ¿Por qué la gestión de Esteban Bullrich se embandera en la necesidad de evaluar el sistema al mismo tiempo que desmantela un área fundamental para esa tarea?

El planteo de “es sólo un inocente pedido de información” peca de ingenuo, más allá de visiones conspirativas. Esteban Bullrich, en sus declaraciones, se ha manifestado a favor del modelo educativo chileno –de matriz neoliberal y con un sistema educativo en torno a la gestión privada–, y durante su gestión en CABA no sólo no se detuvo la privatización de la matrícula –tendencia que se viene dando en todo el país desde hace décadas– sino que ingresaron actores que tercerizan la provisión de los servicios educativos haciendo retroceder la gestión estatal. 

Ya no es sólo la Iglesia católica –principal empresaria educativa del país y aliada de Bullrich– sino también ONGs que aportan mano de obra precarizada pero con voluntad para reemplazar a docentes que son descriptos como sobrepasados, desganados, brutos, etc. No hace falta mencionar que las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires –donde Bullrich estuvo al frente del Ministerio de Educación desde 2010 a 2015– están destruidas a nivel edilicio, y que el presupuesto se ha ido reduciendo al mismo tiempo que la tarea docente y las líneas de financiamiento se fueron hiperburocratizando, desviando energía y recursos de propuestas pedagógicas innovadoras e inclusivas. 

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