El hambre es un crimen



(APe).- Pelota de Trapo reafirma, hoy como ayer, la necesidad de seguir sosteniendo la consigna El Hambre es un Crimen que, históricamente, ha levantado junto con otras organizaciones. Un crimen que tiene responsables porque el hambre no deviene de la naturaleza sino que es el resultado de claras decisiones políticas.

Este año se cumplieron tres décadas del nacimiento del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo en el que Alberto Morlachetti, Carlos Cajade y otros compañeros y compañeras de organizaciones que trabajaban con chicos decidieron inscribir sus obras en la lucha por un proyecto país donde todos los chicos y chicas fueron nuestros. Donde pudieran crecer con sus familias con trabajo y con los abrazos necesarios para dibujar un futuro digno en el horizonte a resguardo de un sistema capitalista depredador de la vida humana.

Sin embargo, durante estos 30 años hemos visto cómo, de la mano de la ausencia de trabajo, las villas y los asentamientos han ido inundando las grandes ciudades donde millones de nuestros niños y niñas fueron creciendo, haciéndose padres y abuelos, profundizando los dolores en cada generación.

En estos treinta años el Movimiento no dejó nunca de denunciar que el Capitalismo no tiene rostro humano. Por eso dijo que el Hambre es un Crimen y ningún pibe menos, banderas que siempre sostuvo con coherencia y firmeza. Por eso cada palabra de nuestras convocatorias sigue teniendo la misma vigencia, el mismo grito y la misma invitación de lucha. Por eso dijimos y seguiremos diciendo:

El hambre es un crimen que aniquila el prodigio de la vida. Debe ser detenido. Si o si. Porque en nuestro país no faltan riquezas, ni alimentos, ni platos, ni madres, ni médicos, ni maestros, faltan en cambio la voluntad política, la imaginación institucional, la comprensión cultural y las ganas de construir una sociedad de semejantes donde broten los panes en la mesa en una mirada de manteles, para vestirse de guardapolvo blanco, para decir trabajo, para cantar infancia, para besar familia.

Sin una infancia sana, amasada y entera es impensable una Argentina mejor. Porque un país que mutila a sus niños es un país que se condena a sí mismo.

Imaginar el amor donde fue perdido, darle cuerda a nuestra dignidad, decirle NO a los accionistas de los niños descalzos. Montar en ganas: un vuelo rasante de palomas, un disparo de globos, el ratón de las monedas. No hay verdad más armada que la pura inocencia. Sí. Otro país es posible.

Asociación  Civil  Juanito Laguna (Santa Fe), Fundación Alandar (Gerli) y Asociación Civil Matecito (Hurlingham), con quienes caminamos juntos desde hace décadas, también quisieron hacer suyas estas palabras. 

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